LA VIDA MÁS FÁCIL, LA VIDA SIN PRISAS

A medida que pasan los años, las FAMILIAS empezamos a comprender e informarnos mejor de lo que implica cuidar
en casa o conocer a un enfermo de
Alzheimer. En dicha enfermedad se reproduce una perdida gradual de las
habilidades motoras, cognitivas y comunicativas. Estas limitaciones se ven
reflejadas en las Actividades de la Vida
Diaria repercutiendo en la calidad de vida de todos aquellos
que se encuentran afectados, tanto a nivel personal como en su entorno cotidiano.
Hay que insistir en que la carga de todas
estas tareas recae sobre la figura del cuidador, que no es un profesional de la
salud, y al que la constante supervisión
del afectado, la implicación emocional y la responsabilidad, sobrepasan
en muchos casos los límites de la capacidad humana, aún así, es el propio
cuidador, la persona que más puede hacer y exigir en la
realización de las Actividades de la vida diaria para que estas sean menos
costosa, facilitando al enfermo las tareas, estimulándolo, y dándole
continuidad a las actuaciones terapéuticas que se aplican en el centro de día.
Cuando un individuo afectado de Alzheimer comienza a tener limitaciones
que le dificultan el poder realizar algunas actividades cotidianas hay que
tener en cuenta que a veces los sobreprotegemos demasiado, pero debe ser el propio enfermo el que realice la actividad ayudado
siempre que sea necesario por el cuidador, pero sin quitarle a la persona en
ningún momento la autonomía y la capacidad de obrar por si solo.
El terapeuta se implica y consigue adaptar las necesidades de cada
individuo, ya sean en el entorno, mediante las llamadas “ayudas técnicas” y en todas
aquellas dificultades que vayan
surgiendo a medida que avance la enfermedad.
Estas adaptaciones
ayudarán y facilitarán la realización en el desempeño de cualquier tarea en la
que haya o pueda haber una disfunción
y le garantice al enfermo una
satisfacción personal.
No olvidemos y tengamos muy presente, que el día a día de un Enfermo de
Alzheimer, varia de un momento a otro sin ser conscientes y sin entender apenas
lo que está sucediendo entorno a ellos. Casi todo el mundo desde que nos
levantamos hasta que nos acostamos
realizamos movimientos que precisan de una coordinación motora al igual
que cognitiva, pero los realizamos de una manera automática . En ellos esto se
complica, y es ahí donde hay que hacer hincapié y trabajar a fondo para que
estas capacidades no se pierdan, al menos no en un breve periodo de tiempo.
La manera de ayudarlo…..Armémonos
de paciencia.
I. C. P., Terapeuta Ocupacional.
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