martes, 11 de noviembre de 2014

LA VIDA MÁS FÁCIL

LA VIDA MÁS FÁCIL, LA VIDA SIN PRISAS

 
A medida que pasan los años, las FAMILIAS empezamos a comprender  e informarnos mejor de lo que implica cuidar en  casa o conocer a un enfermo de Alzheimer. En dicha enfermedad se reproduce una perdida gradual de las habilidades motoras, cognitivas y comunicativas. Estas limitaciones se ven reflejadas en las Actividades de la Vida Diaria repercutiendo en la calidad de vida de todos aquellos que se encuentran afectados, tanto a nivel personal como en su entorno cotidiano.
           
 Hay que insistir en que la carga de todas estas tareas recae sobre la figura del cuidador, que no es un profesional de la salud, y al que la  constante supervisión del afectado, la implicación emocional y la responsabilidad,  sobrepasan en muchos casos los límites de la capacidad humana, aún así, es el propio cuidador, la persona que más puede hacer y exigir en   la realización de las Actividades de la vida diaria para que estas sean menos costosa, facilitando al enfermo las tareas, estimulándolo, y dándole continuidad a las actuaciones terapéuticas que se aplican en el centro de día.

Cuando un individuo afectado de Alzheimer comienza a tener limitaciones que le dificultan el poder realizar algunas actividades cotidianas hay que tener en cuenta que a veces los sobreprotegemos demasiado, pero debe ser el  propio enfermo el que realice la actividad ayudado siempre que sea necesario por el cuidador, pero sin quitarle a la persona en ningún momento la autonomía y la capacidad de obrar por si solo.
           
La Terapia Ocupacional en busca mantener al máximo posible la autonomía en las Actividades de la vida diaria, estimulación cognitivas y creativa, este es nuestro objetivo primordial, mejorando la calidad de vida del enfermo y por  ende la de su familia.
El terapeuta se implica y consigue adaptar las necesidades de cada individuo, ya sean en el entorno, mediante las llamadas “ayudas técnicas” y en todas aquellas dificultades que  vayan surgiendo a medida que avance la enfermedad.
Estas adaptaciones ayudarán y facilitarán la realización en el desempeño de cualquier tarea en la que  haya o pueda haber una disfunción y  le garantice al enfermo una satisfacción personal.

No olvidemos y tengamos muy presente, que el día a día de un Enfermo de Alzheimer, varia de un momento a otro sin ser conscientes y sin entender apenas lo que está sucediendo entorno a ellos. Casi todo el mundo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos  realizamos movimientos que precisan de una coordinación motora al igual que cognitiva, pero los realizamos de una manera automática . En ellos esto se complica, y es ahí donde hay que hacer hincapié y trabajar a fondo para que estas capacidades no se pierdan, al menos no en un breve periodo de tiempo.

La manera de ayudarlo…..Armémonos de paciencia.
                                              
I. C. P., Terapeuta Ocupacional.


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